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05
Feb

Simplemente ¡hazlo!

AdelaLasierra | Inicie sesión o regístrese para comentar

En el anterior artículo hablamos del valor; esa fortaleza tan necesaria que ponemos en práctica cuando expresamos nuestras opiniones aunque sean impopulares, cuando nos arriesgamos a ser criticadas y no caemos en la tan frecuente tendencia a la complacencia… También utilizamos el valor cuando nos enfrentamos a nuestros miedos, los desafiamos exponiéndonos a las situaciones que nos generan inseguridad: el miedo a un rechazo, el miedo a si lo haré bien, a si seré lo suficientemente buena…

Como la mejor manera de mejorar una fortaleza es ejercitarla (igual que hacemos con nuestro cuerpo en el gimnasio), hoy te traemos propuestas de cómo mejorar tu fortaleza del valor, también llamada valentía:

-         Piensa acerca de un tema susceptible de despertar distintas opiniones en tu grupo social. Reflexiona acerca de si tu tendencia es a evitar las confrontaciones y la próxima vez que habléis de ese tema, esfuérzate por expresar tu punto de vista aunque sea contrario al de la mayoría.

valor, fortaleza personal, valentía, paracaidismo

-         Plantéate la posibilidad de participar en una acción (campaña, manifestación, concentración, recaudación de fondos) para una iniciativa beneficiosa para el conjunto de la sociedad.

-         Acércate a una persona si la ves aislada en un grupo. Interésate por su vida y sus preocupaciones. Independientemente de la opinión que el resto de personas tenga de ella, fórmate tu propia opinión.

-         Sé consciente del fenómeno de la difusión de la responsabilidad cuando las personas estamos en grupo. Este fenómeno implica que cuantas más personas estén presentes (por ejemplo en un accidente de coche, un incendio, un hurto…) más probable es que ninguna de ellas actúe para remediarlo puesto que todas piensan que será otra persona al encargada de hacerlo. La próxima vez que te enfrentes a una situación de este tipo, cerciórate si alguien ya ha tomado las medidas oportunas (por ejemplo, llamar a la policía, a los bomberos, socorrer a los heridos leves…) y si no es así, actúa.

-         Piensa en un área de tu vida en la que constamente tiendas a evitar los conflictos: reflexiona acerca de cómo reaccionas, cómo te sientes luego, qué beneficios obtienes y, sobre todo, qué costes tiene el actuar así. Plantéate la posibilidad de actuar de manera más asertiva en el sucesivo pensando en cómo lo harías y cómo te sentirías al percibir mayor coherencia entre lo que piensas y cómo actúas.

 

Aunque tengas miedo; ¡hazlo! ¡Nada sustituye a la experiencia!

Imagen: 
Fortalezas personales, valentía, valor
Subtitular: 
Vamos a practicar la fortaleza de la valentía
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